¿Cómo identificar la ansiedad patológica?

Tal y como ya hemos hablado la ansiedad es una emoción que se encuentra presente en todos nosotros.

La distinción radica en la ansiedad buena o adaptativa y la patológica.

La primera es la responsable de nuestro nivel de motivación y capacidad de reacción de supervivencia ante situaciones límite.

La ansiedad “no saludable”, se expresa a nivel corporal y cognitivo, es decir a nivel de pensamiento.


En el cuerpo podemos identificar los siguientes síntomas:

  • Cefalea recurrente

  • Contractura muscular (espalda alta y cuello)

  • Bruxismo

  • Dolor estomacal

  • Molestias gastro intestinales

  • Dolor en el pecho

  • Sudoración corporal generalizada

  • Sudoración en extremidades

  • Cansancio y sensación de agotamiento psíquico

  • Dificultades para dormir; de conciliación y/o mantenimiento

A nivel cognitivo:

  • Aceleración del pensamiento

  • Ideas recurrentes sobre una misma temática

  • Sensación de preocupación constante

  • Dificultades de concentración y atención

  • Pérdida de memoria

Resulta sumamente importante aprender a reconocer estos síntomas, detectarlos para poner en práctica herramientas cognitivo-conductuales (ya hemos hablado de ellas en artículos anteriores) que permitan autorregular este nivel de ansiedad.


Si bien, un perfil de personalidad con rasgos ansiosos va a presentar una marcada tendencia a desarrollar una ansiedad patológica así como a reaccionar de forma ansiosa ante situaciones frustrantes o límite, es muy importante aprender a:

  1. Identificar la presencia de la ansiedad patológica

  2. Aprender a utilizar las técnicas y herramientas para autorregular la ansiedad

  3. Aprender a prevenir crisis agudas de ansiedad mediante la incorporación de técnicas específicas en la rutina.

En este sentido, cabe destacar que una adecuada gestión del estrés y la ansiedad nos ayudará a prevenir trastornos y patologías vinculadas, las cuales ya hemos detallado en otros artículos.

Vivenciar y disfrutar cada cosa, actividad y momento desde nuestros cinco sentidos y con consciencia plena.


Dicho esto, cabe destacar que, si bien suena muy lindo desde lo verbal y desde el lenguaje escrito, a la hora de llevarlo a la práctica no resulta tan sencillo, forma parte de un proceso y de un aprendizaje nuevo para nuestro cerebro que por lo general no está habituado a este tipo de prácticas ni de estilo de vida.


El cuerpo habla, se expresa y nos va brindando indicios de su estado, de sus necesidades y momentos de desequilibrio, en este caso la mencionada sintomatología debe oficiar de ALERTA, es un símbolo de ATENCIÓN que tenemos que ser capaces de interpretar y decodificar.


Actualmente, a nivel clínico, contamos con herramientas y abordajes específicos para tratar los trastornos de y patologías vinculadas a la ansiedad.

Si te has sentido identificado con gran parte de los síntomas que describimos anteriormente, no dudes en consultar.


Con cariño

Sabina

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