El impacto del pensamiento negativo y la tendencia pesimista

Ya hemos conversado en instancias anteriores sobre la importancia del pensamiento en nuestras vidas y específicamente acerca del poder de las propias cogniciones en la obtención de nuestros logros, metas y finalmente en alcanzar el éxito, en todas las áreas de la vida.

En este sentido, el reconocimiento de un pensamiento disfuncional y el control del mismo son la clave fundamental para lograr el bienestar integral.

¿Por qué es tan importante controlar el pensamiento negativo?


Tal y como hemos abordado en detalle en otras ocasiones, nuestras emociones y reacciones o actitudes se encuentran íntimamente relacionadas con nuestras cogniciones.

Es decir, si me pensamiento es negativo, voy a experimentar emociones negativas y por ende voy actuar en consecuencia en forma negativa, siendo mi comportamiento finalmente disfuncional a mis objetivos.

En términos clínicos, cuando nos referimos a este estilo de pensamiento, hablamos de la existencia de una DISTORSIÓN COGNITIVA.


Por lo anteriormente expuesto, resulta de vital importancia:

  1. Aprender a identificar y reconocer en mí mismo los rasgos de un pensamiento negativo. -Autoanálisis.

  2. Controlarlo y modificarlo hacia un estilo de pensamiento objetivo y optimista, “distinto de color de rosas” y desajustado con la realidad.

  3. Aprender a identificar estas mismas características en mi entorno cercano y alejarme de estas personas o limitar al máximo el contacto con ellas, ya que se trata de gente tóxica que termina contaminando el grupo o el equipo de trabajo rápidamente y sin intencionalidad.


Personas negativas:


Seguramente, debes haber escuchado acerca de la existencia del pensamiento negativo y de las personas pesimistas.

Quizás identifiques algún familiar, compañero de trabajo o de estudios o gente cercana a tu entorno que presente este tipo de pensamiento, o quizás a ti mismo.

En realidad, estadísticamente hay más población con pensamiento pesimista que con una tendencia cognitiva positiva.


¿De dónde surge?

En líneas generales, existe cierta influencia cultural y climatológica en este sentido, siendo que Uruguay se caracteriza por una población con cierta tendencia a la crítica continua, el pensamiento negativo y una visión global pesimista.

Brasil, por ejemplo, tiende a ser alegre, divertido y con altos niveles de positivismo en su población desde su estilo de pensamiento.


Generalmente, cuando trabajamos esto en Psicoterapia, el paciente me pregunta, pero ¿por qué soy así?, ¿de donde lo saqué?, ¿es mi culpa? Nunca hablamos de culpa, si de responsabilidades, no obstante en este caso resulta difícil esta adjudicación ya que las figuras parentales tal vez ni lo perciban en sí mismos y por supuesto si no son profesionales de la Salud Mental desconocen el funcionamiento del mecanismo imitativo, etc.


La realidad es que proviene de dos vías y/o de la conjunción de ambas:

· Genética: la herencia

· Lo ambiental: aprendizaje imitativo o modelado


Si tenemos unos padres, abuelos o tíos ( la línea directa va hasta los tíos) que presentan una marcada tendencia al pensamiento negativo, tenemos grandes chances de que lo hayamos heredado genéticamente.


Por su parte si hemos tenido a mamá, papá a algún otro referente familiar o cercano que participó activamente en nuestra crianza cuando eramos pequeños, seguramente hayamos incorporado su esquema cognitivo mediante la “imitación”, proceso que se da en forma natural y sin consciencia sobre ello.



¿Cómo identificar una tendencia hacia cogniciones negativas?


Habitualmente, se trata de personas que se caracterizan por:

  • El hipercriticismo: criticar en forma destructiva y sistemática, tirando abajo todo tipo de propuestas, ideas, comentarios. (debemos tener en cuenta que las críticas son muy importantes y nos ayudan a generar cambios, siempre y cuando sean del tipo constructivo, es decir que nos aportan otra visión y alternativas a nuestro plan inicial)

  • El primer comentario que realizan es relativo a algo: que falta, que no les gustó, que ellos lo hubieran hecho diferente y siempre desde el enojo, la burla, la frustración nunca desde un espíritu colaborador.

  • Nunca se alegran o sonríen tras un comentario de algo positivo, agradable, auspicioso.

  • El “NO” está siempre presente en sus respuestas y vocabulario habitual, quizás sin efectuar un análisis previo de la situación planteada, la respuesta natural siempre es negativa.

  • Presentan espontáneamente una “visión de túnel”, es decir un enfoque sesgado hacia los aspectos negativos del asunto.

  • Magnifican los aspectos negativos o desventajas de un planteamiento, proyecto o situación, quedándose fijados en ellos y sin posibilidad de visualizar la otra cara de la moneda.


¿Qué impacto tiene en tu vida este esquema cognitivo negativo?

Naturalmente, el ser humano tiende a rechazar a este tipo de personas, ya que mantener una conversación con ellas puede resultar tediosa y hasta sentir la sensación de que nos absorben nuestra energía positiva, sintiéndonos luego cansados, con el cuerpo pesado.

Está científicamente comprobado que todos los seres humanos somos un campo energético por sí mismos y la energía negativa fagocita a la positiva por definición.

Si te has identificado como alguien pesimista y negativo, habrás notado esta reticencia de tu entorno hacia esta actitud, lo que genera en ocasiones cierto grado de aislamiento social, sensación de soledad, tristeza, etc.

Con cariño,

Sabina







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