¿Ya escuchaste hablar sobre el ataque de pánico o crisis de angustia?

¿Qué es el ataque de pánico?

Se trata del trastorno de ansiedad más común entre la población mundial en los últimos 20 años.

Dato estadístico que ratifico 100% en la consulta clínica año tras año.

Se estima que 3 de cada 100 personas sufrirán en algún momento de sus vidas un ataque de pánico.


¿En qué consiste?

Se trata de un trastorno de ansiedad, donde la persona experimenta repentinamente episodios intensos y recurrentes donde siente terror a morir, volverse loco, desvanecer o perder la consciencia. Siempre se trata de pensamientos de índole catastrófica, acompañado de la necesidad imperativa de huir del lugar.


Se trata de una categoría diagnóstica relativamente reciente, siendo que hace 30 años ni siquiera los médicos sabían de que se trataba exactamente.

Lo relacionaban con altos niveles de estrés, preocupación o nervios, sin contar con la especificidad actual en relación al diagnóstico y tratamiento.


Actualmente sabemos que los síntomas que se manifiestan en estas crisis de pánico son:

  • Sensación de falta de aire

  • Opresión o malestar en el pecho

  • Mareo

  • Naúseas o malestares abdominales

  • Dolor de estómago

  • Hormigueo en extremidades

  • Sudoración en todo el cuerpo

  • Temblor en todo el cuerpo

  • Taquicardia o aumento notorio del ritmo cardíaco

  • Escalofríos o sofocos

  • Sensación de atragantamiento

  • Sensación de irrealidad o separarse de sí mismo

Habitualmente, los episodios presentan una duración no mayor a los 10 minutos, y la frecuencia es variable según cada caso, pudiendo presentar uno a la semana o más de uno en una misma jornada.

En la gran mayoría de los casos y luego del primer evento, queda instalado el “miedo al miedo”, es decir el temor a que el vuelva el ataque de pánico y el solo hecho de pensar en esto, desencadena el episodio nuevamente.

Cabe señalar que últimamente nos encontramos frente a una variante de esta crisis de pánico clásica, que se manifiesta a través de una desregulación térmica, es decir que en invierno el paciente siente mucho calor acompañado de sudoración y durante el verano experimenta un cuadro similar al de la hipotermia.

La duración de estos eventos puede ser un poco mayor, llegando la media hora o cuarenta minutos.

En todos los casos sabemos que se trata de un episodio auto-limitado, siendo que su intensidad comienza a disminuir luego de esta lapso de tiempo, logrando recuperar el equilibrio (homeostasis) psico-físico.


Si bien sabemos que se origina en personas con un perfil de personalidad de tipo ansioso, algunos estudios revelan cierto rasgo hereditario aunque no se encuentra comprobado al 100%.

Podemos decir que en una familia donde los chicos han vivenciado ataques de pánico en sus familiares o convivientes, podrían presentar una mayor probabilidad a desarrollar el trastorno en comparación con quienes no lo han vivido.


En este sentido, la conjunción entre lo ambiental (experiencias vividas, estilo de crianza) y lo biológico-genético tienen una influencia importante a la hora de desarrollar este tipo de trastorno ansioso, aunque nunca es determinante o condicionante en un 100%, es decir que no siempre hijos de padres con ataque de pánico lo padecen.


¿A qué edad inicia?

Mayormente, se despierta entre los 22 y los 35 años de edad, lo cual coincide con la etapa de mayor responsabilidad para los jóvenes, donde deben salir al mercado laboral, continuar con sus estudios académicos y acompasarlo con su vida personal, familiar, de pareja, maternidad-paternidad, etc.


No obstante, también encontramos pacientes en edades más tempranas; ya sea niños o adolescentes y por supuesto personas que sobrepasan los 35 años.

Siempre va a depender de la singularidad de cada caso, del tipo de personalidad de cada paciente, de sus experiencias vitales, esquemas cognitivos, así como de sus recursos de afrontamiento del estrés y redes de contención reales.


Tratamiento

Es importante saber que en la actualidad contamos con herramientas tanto farmacológicas como psicoterapeúticas para tratar el ataque de pánico.

Dependiendo de cada caso puede realizarse consulta con psiquiatra para la prescripción de medicación o podemos comenzar con Psicoterapia en primera instancia para luego evaluar eventualmente la necesidad del complemento del psicofármaco.


Es fundamental que quien consulta sepa qué es lo que está ocurriendo, su nombre y características, neurofisiología del sistema nervioso central en el ataque de pánico, como se comporta el organismo, el pensamiento y la reacción y que luego del trabajo psicoterapéutico va a mejorar hasta la remisión total de las crisis. Esta psicoeducación colabora muchísimo a tranquilizar al paciente, ya que toma consciencia plena de su situación clínica y de su pronóstico.


En lo personal y como Psiccoterapeuta Cognitivo-Conductual y EMDR, abordo este trastorno utilizando técnicas y herramientas específicas que ayuden al paciente a:

  • Identificar qué es lo que esta ocurriendo y cómo lo vamos a trabajar

  • Utilizar técnicas específicas a poner en práctica durante la crisis de pánico, logrando que su duración e intensidad sean en menor nivel.

  • Reducir la frecuencia e intensidad de los episodios

  • Erradicar totalmente los ataques de pánico

El EMDR resulta clave en el tratamiento de este tipo de trastorno, ya que logramos erradicar estas crisis en un 100% de los casos.

Si te identificas con los síntomas mencionado anteriormente o ya cuentas con un diagnóstico clínico de ataque de pánico, no dudes en consultarme.

Con cariño,

Sabina


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